La ilusión, o Maya, la Matrix, tiene dos rostros, o en otras palabras, existen dos poderes de ilusión.
El segundo se llama Maha Maya y manifiesta este mundo material donde ahora tú y yo estamos, lector.
El primero se llama Yoga Maya y manifiesta el llamado mundo "espiritual" o mundos espirituales.
Ya he hablado de los mundos material y espiritual, lo haré de nuevo y de manera más completa para que no tengan que saltar mucho entre entradas.
El mundo material, este mundo, tiene por característica principal que todo es decadente. Todo tiene comienzo, duración intermedia y fin. En medio están las enfermedades y la vejez. Estos cuatro elementos son las "cuatro causas del sufrimiento material". Hay otras causas, como los fenómenos naturales (tormentas, etc.), el choque de intereses, etc.
Pero nacimiento, enfermedades, vejez y muerte tienen por característica que no pueden ser destruidos ni detenidos. Solamente pueden ser aplazados, en el caso de la vejez y la muerte, o aliviados, en el caso de la enfermedad, y ello no siempre, más bien azarosamente.
Es por todo ello que, la característica más importante para nosotros de este mundo es que en él se obtiene una sucesión de períodos cíclicos o azarosos de felicidad y sufrimiento. Para esta definición, estoy usando "felicidad" en el sentido de obtener lo que se desea y "sufrimiento" como obtener lo que no se desea. E incluso lo que se obtiene, no es de la magnitud que nos imaginamos, sino que podría ser calificado como un mero alivio a la situación general de sufrimiento…
Existe una ley que regula todo esto de manera individual, es la ley de la naturaleza o justicia natural y se llama ley de acción-reacción o karma. Ya la conocen. Es tan intrincada que es imposible describirla o calcularla, sólo un Ser Absoluto podría hacerlo. Esa ley por ser natural es impersonal y en ese sentido no es caprichosa ni injusta ni tiene misericordia alguna. Se cumple o se cumple. No importa si tú la conoces o no, o si crees que la dominas o no. Si tú actúas, recibirás la misma energía que emitiste de regreso, te harán lo que tú hiciste. Esta ley se aplica a todas las entidades vivientes, desde las plantas hasta los dioses (suponiendo que existen los dioses).
Ya he dicho que se aplica individualmente. No existe tal cosa como un "karma colectivo" o en otras palabras "pecado original" que se aplique a todos por causa de uno. NO: cada quien genera su propio destino y el de nadie más.
TODOS los seres están sujetos a esta ley. Es una Justicia tan perfecta, que incluso (si existiera) la Suprema Personalidad de Dios, el Dios final y omnipotente y sin causa, Él se ha sujetado a esta ley. En otra ocasión explicaré esto, porque es muy largo de explicar; pero básicamente él lo hace así porque si no, Él sería parcial para consigo mismo, dando un mal ejemplo de inijusticia…
El mundo espiritual es todo lo contrario a este mundo material. Es el mundo ideal, perfecto, donde todo es eterno, donde no hay ningún sufrimiento sino por el contrario, uno vive en constante dicha o bienaventuranza y tiene además momentos de verdadero éxtasis. Y, para cuando uno arriba a él, uno tiene todo el conocimiento que necesita para ser feliz, ni más ni menos. Uno también llega a este mundo con suficiente conocimiento como para no volver jamás a caer en ilusión "material".
El karma funciona también en el mundo espiritual, pero debido al estado de conciencia de sus habitantes, éstos jamás sufren malas reacciones, pues son infalibles y obran siempre correctamente y jamás incorrectamente. Ese estado de infalibilidad es lo que obtendremos al llegar a esta existencia espiritual. Tal infalibilidad puede ser también vivida en el seno del mundo material, cuando el alma o persona se ha purificado adecuadamente. El Bhagavad-Gita establece esto último.
El estado de conocimiento que uno tiene en el mundo espiritual se denomina "omnisciencia acotada" y el poder que uno tiene allí "omnipotencia acotada". Lo de "acotado" significa que uno es omnisciente en la medida que es necesario, y lo mismo en cuanto a poder: uno es omnipotente en su área específica de acción.
Las tradiciones teístas establecen que existe Uno que es absolutamente omnipotente, es decir omnipotente en todo sentido y área. Y que es absolutamente omnisciente. Este Uno es enteramente espiritual y jamás cae en ilusión ni obtiene cuerpo material. Por supuesto, siendo omnipotente, Él podría fingir estar ilusionado y nadie podría darse cuenta, ni siquiera la ilusión o Maya, quien está bajo su poder. Este Uno, se dice que desciende a este mundo periódicamente para realizar diversos fines y ocupaciones, en su forma original o en formas derivadas, llamadas "avataras"… No diré más sobre Él.
En el mundo espiritual, tendremos nuestros "cuerpos espirituales", que no son como estos cuerpos materiales, compuestos de venas, líquidos y cosas así. Tienen ciertas características pero yo aún no las conozco tanto como para largarme a hablar acerca de ello. El mundo espiritual está lleno de actividades deleitosas, divertidas, amorosas, pacíficas, y un sinfín de cualidades muy atractivas para todos. En el mundo espiritual también existen la trampa, engaño, el robo y demás, pero allí todo está tan bien organizado, que todos disfrutan todo el tiempo. Lo que no existe es la agresión o la muerte, nada relacionado con el nacimiento, enfermedad, vejez o muerte. Aún así, se explica que la variedad del mundo espiritual es mayor que la del mundo material. Para entender esto debe considerarse que existen innumerables planetas, todos diferentes, en el universo espiritual, hacia los cuales están fluyendo personas constantemente, cada vez que terminan su ciclo en el mundo material. De ese modo, la expansión del mundo espiritual es dinámica e inagotable.
El mundo espiritual es también una ilusión o Matrix. La ilusión funciona concediéndonos nuestros deseos, en la medida que son aprobados por quien es la fuente de todo (incluso de la ilusión). No es que nosotros controlamos o llegaremos a controlar la ilusión, sino que nosotros estamos y estaremos siempre bajo una situación de ilusión, en la medida que "existamos". Eso es porque no hay otra forma de "existir". Para quienes esto no es agradable, es posible simplemente, dejar de existir, pero ello implica la extinción de la conciencia individual, la cual retorna al Uno.
Para quienes aceptan la existencia como lo que es, un estar en ilusión, el mundo espiritual es el verdadero "paraíso", "cielo" o "mundo ideal" o "utopía". Está perfectamente organizado para una eterna y completa felicidad para todos. Parte del secreto consiste en aceptar el estado de ilusión. Luchar contra la ilusión es inútil, porque es luchar contra la existencia misma.
La ilusión no es nuestro enemigo ni nuestro carcelero, es nuestra madre.
En el mundo material:
Como buena madre, ella a veces nos da lo que queremos, en cierta medida, y a veces frustra nuestros deseos por ser inapropiados. El sufrimiento es la no aceptación de la frustración o de lo obtenido, la rebeldía contra ello, protesta, queja, proyección y todo ese acervo de mecanismos de nuestra mente para renegar de lo que la ilusión nos ofrece. También cuando uno hace las cosas realmente mal, por el karma uno debe sufrir terribles situaciones simplemente por haber hecho lo mismo a otros previamente, quizás en una vida anterior.
Siguiendo al Bhagavad-Gita, aceptar lo que se obtiene sin esfuerzo y no desear lo que no se tiene, es el secreto de la paz en este mundo. No es el secreto del éxtasis o la felicidad, pero es el secreto de esa felicidad llamada paz. El grado más básico de felicidad.
En el mundo espiritual:
Allí todo el mundo acepta la ilusión, de hecho ni siquiera saben que están en ilusión y si lo supieran, no les importaría. Su interés está totalmente en otra cosa. Su único interés es amar. Amar de maneras prácticas y efectivas. Por ello no hay conflicto con la ilusión en el mundo espiritual y por ello no hay sufrimiento. En otras palabras, hay aceptación.
Y muchas otras cosas, como agradecimiento, respeto, diversión, éxtasis, etc…
Seguiremos en otra entrada.
Polo sur de la re-evolución de nuestra conciencia. Libérate de la ilusión. Concibiendo una nueva base ética. Vinculamos a los sitios re-evolucionarios. Pueden escribirnos en privado a nadiedas@hotmail.com
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jueves, 4 de noviembre de 2010
lunes, 1 de noviembre de 2010
Continuando con la propuesta ética
Quiero retomar la cuestión ética. Lo primero que haré es analizar un concepto fundamental: no puede haber ética sin un norte, una estrella, un ideal.
En entradas anteriores he explicado el concepto de "mundo espiritual", llamándolo "espiritual" como opuesto al mundo "material". Aquél a quien reconozco como mi principal maestro, Srila Prabhupada, quien tradujo magistralmente el Bhagavad-Gita "Tal como Es", ha nombrado en uno de sus libros a este mundo espiritual como "mundo antimaterial", ya que sus características son justamente las opuestas al mundo "material" o sea, este mundo en que tú, lector, y yo, vivimos en este momento.
Lo que yo propongo ahora es que me sigas para ver cuán lejos nos lleva imaginar dicho "mundo espiritual" como nuestro "mundo ideal" o estrella-guía.
Antes hablé de ciertas características atractivas del mundo espiritual, pero hoy deseo enfocar aquéllas que justamente nos interesan desde la ética. Y dichas características tienen que ver con las relaciones entre personas. Al fin y al cabo, la ética nace a partir de la necesidad de coordinar la convivencia entre muchas personas.
En el mundo espiritual o ideal, rigen algunos principios fundamentales:
1) Cada persona tiene plena conciencia de quién es, cuáles son sus gustos y disgustos, cuáles sus cualidades y cuáles sus responsabilidades auto-asumidas.
2) Todos realizan las tareas que les agradan, y hay personas para todos los gustos, por eso todas las tareas son realizadas.
3) Todos sin excepción, cumplen a rajatabla con sus responsabilidades auto-asumidas.
4a) Todos lo hacen, sin esperar nada a cambio. En otras palabras: incondicionalmente.
4b) Todos lo hacen por amor, puro amor o amor puro, de nuevo: incondicionalmente.
5) Existe por supuesto el ocio, pero la forma como las personas lo encaran no es diferente del modo como realizan otras tareas. De hecho no existe la distinción entre trabajo y ocio, pues dicha distinción se debe a que, en nuestra condición presente, "trabajo" significa esfuerzo, algo que hacemos a desgana total o parcial. En la condición ideal, cada tarea que realiza cada persona le es de su agrado y además, esa persona tiene las cualidades necesarias para hacerla.
Para dar un ejemplo cotidiano, en mi hogar yo asumí ciertas tareas como mías: trámites de todo tipo (banco, compras), lavar los platos y la ropa, y a veces, regar, barrer y otras tareas por el estilo. ¡Oh! Y limpiar todo lo que use y ensucie, tal como el baño. Por el resto de las cosas no me preocupo, otra persona lo hace por mí. Yo no espero que lo haga, ni la otra persona espera nada de mí. Lo hacemos simplemente porque asumimos esas responsabilidades, aunque en última instancia, lo hacemos porque nos amamos.
Agrego que disfruto de la limpieza o de los trámites, y lo valoro porque me mantiene en actividad física sin tener que pagar un gimnasio extra.
Si agregamos la presencia de un hijo, pues dice la sabiduría oriental que el amor de una madre por su hijo es lo más parecido al amor "ideal", por lo que tiene de incondicional (el hijo no puede darte nada a cambio, materialmente hablando).
Cuando se trata de la sociedad más amplia, el problema es que no siempre hallamos reciprocidad; pero ello no nos excusa: si asumimos una responsabilidad debemos cumplirla, eso significa justamente, que ya somos "mayores de edad" y responsables. En la medida que más personas se vayan responsabilizando, la sociedad se irá pareciendo más y más a nuestro "mundo ideal". Y en última instancia, según la ley de acción y reacción o karma, uno recibe lo que da, y eso es infalible…
Ya he hablado antes de la relación entre conciencia, libertad y responsabilidad, en "El misterio de la libertad parcialmente revelado". Resumiéndolo: no esperes libertad si no eres responsable; tendrás tanta libertad como responsabilidad asumas por tus actos.
Quisiera terminar esta entrada con tres máximas o si se quiere, simples consejos:
"Empieza por casa. Da tú el primer paso. Para cambiar tu mundo, cambia tú"
"Asume tu mayoría de edad. Descubre quién eres y cuáles son tus cualidades, decide qué te gusta hacer y cuáles serán tus responsabilidades. Luego cúmplelas."
"Si no puedes hacer por ti mismo lo anterior, busca en tu entorno a alguien que te inspire, te auxilie o te aconseje en cuanto a cuestiones concretas. Te lo digo porque yo he vivido todas las etapas (hasta ahora) y por eso sé de qué hablo: antes yo simplemente (creía que) me las arreglaba solo, pero luego descubrí la alegría y alivio de poder admitir mi ignorancia en ciertas ocasiones y asuntos y consultar con otras personas en quienes confío. Es el camino más fácil y a la vez el mejor. Del otro modo tienes que volverte estoico para soportar muchos dolores de cabeza que te producen tus continuas acciones erradas."
En entradas anteriores he explicado el concepto de "mundo espiritual", llamándolo "espiritual" como opuesto al mundo "material". Aquél a quien reconozco como mi principal maestro, Srila Prabhupada, quien tradujo magistralmente el Bhagavad-Gita "Tal como Es", ha nombrado en uno de sus libros a este mundo espiritual como "mundo antimaterial", ya que sus características son justamente las opuestas al mundo "material" o sea, este mundo en que tú, lector, y yo, vivimos en este momento.
Lo que yo propongo ahora es que me sigas para ver cuán lejos nos lleva imaginar dicho "mundo espiritual" como nuestro "mundo ideal" o estrella-guía.
Antes hablé de ciertas características atractivas del mundo espiritual, pero hoy deseo enfocar aquéllas que justamente nos interesan desde la ética. Y dichas características tienen que ver con las relaciones entre personas. Al fin y al cabo, la ética nace a partir de la necesidad de coordinar la convivencia entre muchas personas.
En el mundo espiritual o ideal, rigen algunos principios fundamentales:
1) Cada persona tiene plena conciencia de quién es, cuáles son sus gustos y disgustos, cuáles sus cualidades y cuáles sus responsabilidades auto-asumidas.
2) Todos realizan las tareas que les agradan, y hay personas para todos los gustos, por eso todas las tareas son realizadas.
3) Todos sin excepción, cumplen a rajatabla con sus responsabilidades auto-asumidas.
4a) Todos lo hacen, sin esperar nada a cambio. En otras palabras: incondicionalmente.
4b) Todos lo hacen por amor, puro amor o amor puro, de nuevo: incondicionalmente.
5) Existe por supuesto el ocio, pero la forma como las personas lo encaran no es diferente del modo como realizan otras tareas. De hecho no existe la distinción entre trabajo y ocio, pues dicha distinción se debe a que, en nuestra condición presente, "trabajo" significa esfuerzo, algo que hacemos a desgana total o parcial. En la condición ideal, cada tarea que realiza cada persona le es de su agrado y además, esa persona tiene las cualidades necesarias para hacerla.
Para dar un ejemplo cotidiano, en mi hogar yo asumí ciertas tareas como mías: trámites de todo tipo (banco, compras), lavar los platos y la ropa, y a veces, regar, barrer y otras tareas por el estilo. ¡Oh! Y limpiar todo lo que use y ensucie, tal como el baño. Por el resto de las cosas no me preocupo, otra persona lo hace por mí. Yo no espero que lo haga, ni la otra persona espera nada de mí. Lo hacemos simplemente porque asumimos esas responsabilidades, aunque en última instancia, lo hacemos porque nos amamos.
Agrego que disfruto de la limpieza o de los trámites, y lo valoro porque me mantiene en actividad física sin tener que pagar un gimnasio extra.
Si agregamos la presencia de un hijo, pues dice la sabiduría oriental que el amor de una madre por su hijo es lo más parecido al amor "ideal", por lo que tiene de incondicional (el hijo no puede darte nada a cambio, materialmente hablando).
Cuando se trata de la sociedad más amplia, el problema es que no siempre hallamos reciprocidad; pero ello no nos excusa: si asumimos una responsabilidad debemos cumplirla, eso significa justamente, que ya somos "mayores de edad" y responsables. En la medida que más personas se vayan responsabilizando, la sociedad se irá pareciendo más y más a nuestro "mundo ideal". Y en última instancia, según la ley de acción y reacción o karma, uno recibe lo que da, y eso es infalible…
Ya he hablado antes de la relación entre conciencia, libertad y responsabilidad, en "El misterio de la libertad parcialmente revelado". Resumiéndolo: no esperes libertad si no eres responsable; tendrás tanta libertad como responsabilidad asumas por tus actos.
Quisiera terminar esta entrada con tres máximas o si se quiere, simples consejos:
"Empieza por casa. Da tú el primer paso. Para cambiar tu mundo, cambia tú"
"Asume tu mayoría de edad. Descubre quién eres y cuáles son tus cualidades, decide qué te gusta hacer y cuáles serán tus responsabilidades. Luego cúmplelas."
"Si no puedes hacer por ti mismo lo anterior, busca en tu entorno a alguien que te inspire, te auxilie o te aconseje en cuanto a cuestiones concretas. Te lo digo porque yo he vivido todas las etapas (hasta ahora) y por eso sé de qué hablo: antes yo simplemente (creía que) me las arreglaba solo, pero luego descubrí la alegría y alivio de poder admitir mi ignorancia en ciertas ocasiones y asuntos y consultar con otras personas en quienes confío. Es el camino más fácil y a la vez el mejor. Del otro modo tienes que volverte estoico para soportar muchos dolores de cabeza que te producen tus continuas acciones erradas."
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