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jueves, 4 de noviembre de 2010

Todo acerca de la ilusión y algo acerca del mundo perfecto.

La ilusión, o Maya, la Matrix, tiene dos rostros, o en otras palabras, existen dos poderes de ilusión.
El segundo se llama Maha Maya y manifiesta este mundo material donde ahora tú y yo estamos, lector.
El primero se llama Yoga Maya y manifiesta el llamado mundo "espiritual" o mundos espirituales.
Ya he hablado de los mundos material y espiritual, lo haré de nuevo y de manera más completa para que no tengan que saltar mucho entre entradas.

El mundo material, este mundo, tiene por característica principal que todo es decadente. Todo tiene comienzo, duración intermedia y fin. En medio están las enfermedades y la vejez. Estos cuatro elementos son las "cuatro causas del sufrimiento material". Hay otras causas, como los fenómenos naturales (tormentas, etc.), el choque de intereses, etc.
Pero nacimiento, enfermedades, vejez y muerte tienen por característica que no pueden ser destruidos ni detenidos. Solamente pueden ser aplazados, en el caso de la vejez y la muerte, o aliviados, en el caso de la enfermedad, y ello no siempre, más bien azarosamente.
Es por todo ello que, la característica más importante para nosotros de este mundo es que en él se obtiene una sucesión de períodos cíclicos o azarosos de felicidad y sufrimiento. Para esta definición, estoy usando "felicidad" en el sentido de obtener lo que se desea y "sufrimiento" como obtener lo que no se desea. E incluso lo que se obtiene, no es de la magnitud que nos imaginamos, sino que podría ser calificado como un mero alivio a la situación general de sufrimiento…

Existe una ley que regula todo esto de manera individual, es la ley de la naturaleza o justicia natural y se llama ley de acción-reacción o karma. Ya la conocen. Es tan intrincada que es imposible describirla o calcularla, sólo un Ser Absoluto podría hacerlo. Esa ley por ser natural es impersonal y en ese sentido no es caprichosa ni injusta ni tiene misericordia alguna. Se cumple o se cumple. No importa si tú la conoces o no, o si crees que la dominas o no. Si tú actúas, recibirás la misma energía que emitiste de regreso, te harán lo que tú hiciste. Esta ley se aplica a todas las entidades vivientes, desde las plantas hasta los dioses (suponiendo que existen los dioses).
Ya he dicho que se aplica individualmente. No existe tal cosa como un "karma colectivo" o en otras palabras "pecado original" que se aplique a todos por causa de uno. NO: cada quien genera su propio destino y el de nadie más.
TODOS los seres están sujetos a esta ley. Es una Justicia tan perfecta, que incluso (si existiera) la Suprema Personalidad de Dios, el Dios final y omnipotente y sin causa, Él se ha sujetado a esta ley. En otra ocasión explicaré esto, porque es muy largo de explicar; pero básicamente él lo hace así porque si no, Él sería parcial para consigo mismo, dando un mal ejemplo de inijusticia…

El mundo espiritual es todo lo contrario a este mundo material. Es el mundo ideal, perfecto, donde todo es eterno, donde no hay ningún sufrimiento sino por el contrario, uno vive en constante dicha o bienaventuranza y tiene además momentos de verdadero éxtasis. Y, para cuando uno arriba a él, uno tiene todo el conocimiento que necesita para ser feliz, ni más ni menos. Uno también llega a este mundo con suficiente conocimiento como para no volver jamás a caer en ilusión "material".

El karma funciona también en el mundo espiritual, pero debido al estado de conciencia de sus habitantes, éstos jamás sufren malas reacciones, pues son infalibles y obran siempre correctamente y jamás incorrectamente. Ese estado de infalibilidad es lo que obtendremos al llegar a esta existencia espiritual. Tal infalibilidad puede ser también vivida en el seno del mundo material, cuando el alma o persona se ha purificado adecuadamente. El Bhagavad-Gita establece esto último.

El estado de conocimiento que uno tiene en el mundo espiritual se denomina "omnisciencia acotada" y el poder que uno tiene allí "omnipotencia acotada". Lo de "acotado" significa que uno es omnisciente en la medida que es necesario, y lo mismo en cuanto a poder: uno es omnipotente en su área específica de acción.

Las tradiciones teístas establecen que existe Uno que es absolutamente omnipotente, es decir omnipotente en todo sentido y área. Y que es absolutamente omnisciente. Este Uno es enteramente espiritual y jamás cae en ilusión ni obtiene cuerpo material. Por supuesto, siendo omnipotente, Él podría fingir estar ilusionado y nadie podría darse cuenta, ni siquiera la ilusión o Maya, quien está bajo su poder. Este Uno, se dice que desciende a este mundo periódicamente para realizar diversos fines y ocupaciones, en su forma original o en formas derivadas, llamadas "avataras"… No diré más sobre Él.

En el mundo espiritual, tendremos nuestros "cuerpos espirituales", que no son como estos cuerpos materiales, compuestos de venas, líquidos y cosas así. Tienen ciertas características pero yo aún no las conozco tanto como para largarme a hablar acerca de ello. El mundo espiritual está lleno de actividades deleitosas, divertidas, amorosas, pacíficas, y un sinfín de cualidades muy atractivas para todos. En el mundo espiritual también existen la trampa, engaño, el robo y demás, pero allí todo está tan bien organizado, que todos disfrutan todo el tiempo. Lo que no existe es la agresión o la muerte, nada relacionado con el nacimiento, enfermedad, vejez o muerte. Aún así, se explica que la variedad del mundo espiritual es mayor que la del mundo material. Para entender esto debe considerarse que existen innumerables planetas, todos diferentes, en el universo espiritual, hacia los cuales están fluyendo personas constantemente, cada vez que terminan su ciclo en el mundo material. De ese modo, la expansión del mundo espiritual es dinámica e inagotable.

El mundo espiritual es también una ilusión o Matrix. La ilusión funciona concediéndonos nuestros deseos, en la medida que son aprobados por quien es la fuente de todo (incluso de la ilusión). No es que nosotros controlamos o llegaremos a controlar la ilusión, sino que nosotros estamos y estaremos siempre bajo una situación de ilusión, en la medida que "existamos". Eso es porque no hay otra forma de "existir". Para quienes esto no es agradable, es posible simplemente, dejar de existir, pero ello implica la extinción de la conciencia individual, la cual retorna al Uno.

Para quienes aceptan la existencia como lo que es, un estar en ilusión, el mundo espiritual es el verdadero "paraíso", "cielo" o "mundo ideal" o "utopía". Está perfectamente organizado para una eterna y completa felicidad para todos. Parte del secreto consiste en aceptar el estado de ilusión. Luchar contra la ilusión es inútil, porque es luchar contra la existencia misma.

La ilusión no es nuestro enemigo ni nuestro carcelero, es nuestra madre.

En el mundo material:
Como buena madre, ella a veces nos da lo que queremos, en cierta medida, y a veces frustra nuestros deseos por ser inapropiados. El sufrimiento es la no aceptación de la frustración o de lo obtenido, la rebeldía contra ello, protesta, queja, proyección y todo ese acervo de mecanismos de nuestra mente para renegar de lo que la ilusión nos ofrece. También cuando uno hace las cosas realmente mal, por el karma uno debe sufrir terribles situaciones simplemente por haber hecho lo mismo a otros previamente, quizás en una vida anterior.

Siguiendo al Bhagavad-Gita, aceptar lo que se obtiene sin esfuerzo y no desear lo que no se tiene, es el secreto de la paz en este mundo. No es el secreto del éxtasis o la felicidad, pero es el secreto de esa felicidad llamada paz. El grado más básico de felicidad.

En el mundo espiritual:
Allí todo el mundo acepta la ilusión, de hecho ni siquiera saben que están en ilusión y si lo supieran, no les importaría. Su interés está totalmente en otra cosa. Su único interés es amar. Amar de maneras prácticas y efectivas. Por ello no hay conflicto con la ilusión en el mundo espiritual y por ello no hay sufrimiento. En otras palabras, hay aceptación.
Y muchas otras cosas, como agradecimiento, respeto, diversión, éxtasis, etc…

Seguiremos en otra entrada.

miércoles, 27 de octubre de 2010

OK ya entendí lo de la ilusión. ¿Y ahora qué?

Si has leído mis entradas "El universo holgráfico. La Ilusión. Nosotros" y "La verdadera perfección y sentido de la "ilusión"", entonces habrás comprendido lo siguiente:

1) La "realidad" que perciben nuestros sentidos es una proyección holográfica del campo de conciencia en el espacio-tiempo (véanse los últimos descubrimientos y teorías de la física cuántica, por ejemplo en los videos que vinculo en mi canal de youtube, a la derecha).
2) La realidad (sin comillas) es que no somos los reyes del universo, más bien se trata de que nos hemos enredado a nosotros mismos con nuestras propias creaciones, y estamos o estuvimos a punto de autodestruirnos o, mejor dicho, tener que empezar todo de nuevo.

Si esto es así, ¿qué solución tenemos?... Bien, antes de hablar de soluciones, aclaremos aún más cuál es el problema. La autodestrucción no es el mayor problema, al fin y al cabo, simplemente sería tener que empezar todo de nuevo. El problema es que existen caminos sin retorno, espirales hacia pozos profundos de donde ni dios podría sacarnos sin forzar nuestra libertad de elección (si es que dios existe).
Por ejemplo, existen ciertas líneas filosóficas que hablan de que todo es relativo. Estos pensamientos ahondan en esta visión a punto tal, que no dejan opción, ya que ponen en duda total la posibilidad de comprender nada de nada, debido a que "todo son puntos de vista", "todo pensamiento está contaminado de parcialidad y categorías que modifican los hechos en sí" y "todo pensamiento es condicionado" y argumentos similares. Al mismo tiempo, cierran toda posibilidad de una intervención exterior que nos ayude a liberarnos del ensimismamiento. Como dije, un peligroso pozo auto-referencial (o sea: egocentrismo extremo).
Otros pensamientos ahondan más aún el ensimismamiento, por el lado emotivo, resultando en profundas depresiones.
Finalmente, están los que propulsan la idea de la nada y el nirvana. Estos pensadores son de larga data y se los ha categorizado ya como "nihilistas". El objetivo según ellos es lograr "pensar en nada", "hacer nada" y en definitiva, liberarse de la existencia holográfica y volverse "uno con el ser", tal como "una gota se funde en el océano".

Todas estas líneas nos llevan a situaciones de complicada solución, si bien la última, el nihilismo, se soluciona rápidamente cuando, después de aburrirse por un tiempo en "la nada", la persona retorna al mundo exterior y se dedica a actividades filantrópicas. Lo cual es algo positivo...

Así pues, ¿qué hacer entonces? Si todo es una ilusión, ¿qué sentido tiene la existencia?

Ésa es la pregunta del millón: ¿Qué sentido tiene la existencia? Intentaremos responder de manera sucinta, así la entrada no se alarga, y ampliaremos en otras entradas.

Esta existencia que ahora tú, lector, y yo, tenemos, se denomina "existencia material". El mundo en el cual nos encontramos se denomina igualmente "mundo material", y la energía que lo conforma se llama "energía material". El término "material" se refiere a ciertas características de esta energía y mundo, tales como que cambia constantemente produciendo la decadencia de todo lo que hay (podredumbre, decadencia, vejez), que es insípida en sí misma (ya que es muerta, sin vida) y que es fuente de ignorancia, obscuridad. Esto es sólo un sumario, en realidad es más complejo...
Tal como existe este "mundo material", existe otro mundo o realidad existencial llamado "mundo espiritual", conformado por "energía espiritual". El término "espiritual" se refiere a características que, obviamente, son opuestas a las del mundo "material". Por ejemplo: es eternamente constante en su juventud (no hay nacimiento ni muerte, ni decadencia ni vejez), es sabroso o lleno de ananda (suele traducirse como "bienaventuranza" o directamente "felicidad") y allí todos tienen conocimiento pleno.
El mundo espiritual es similar a este mundo material en su conformación. Mejor dicho, es al revés: este mundo es similar a aquél, si bien está "distorsionado". Se dice entonces que es (somos) como una multitud de espejos que reflejan al mundo espiritual, pero son espejos con variaciones en sus superficies que distorsionan (distorsionamos) los sujetos y objetos espirituales. El mundo espiritual es más variado y emocionante que el mundo material. Seguiremos explicando esto en otras entradas...

El sentido de la existencia en este "mundo material" es que experimentemos. Efectivamente, para funcionar perfectamente, el mundo espiritual necesita que sus habitantes sigan ciertas reglas. Cuando alguien no quiere seguirlas, dicha persona "cae" o entra en este mundo material. Aquí está permitido hacer cualquier cosa, y nadie te va a sacar de aquí si tú no quieres. Pero, tanto aquí como en el mundo espiritual, existe la única ley universal: la ley de acción-reacción o ley del karma, la cual ya hemos explicado en entradas anteriores. Lo cual significa que todo lo que te sucede te lo has buscado tú mismo. Al comienzo, la entidad viviente se niega a aceptar esto, prefiere echar culpas a otros por su situación. Dicha actitud no le sirve de nada, porque al fin y al cabo sigue sufriendo igual (la naturaleza es imparcial). El momento en el cual la entidad viviente acepta esta ley, significa un cambio total en su vida, más que nada porque aceptar esta ley significa aceptar recibir este conocimiento de otra persona.

En otras palabras: el verdadero sentido de la existencia no puede ser hallado por una persona en soledad. Es necesario recibir ese tipo de conocimiento de otra persona, la cual ya haya pasado por todas las etapas de dicho descubrimiento. Todas las corrientes filosóficas que pueden ayudarte a salir de la ilusión, incluso las películas que hablan sobre este tema, te plantean lo mismo: necesitas que otra persona te muestre el camino.

Este mundo material está conformado de tal manera, que tiende a enseñarte lo contrario. Toda tu vida haz sido bombardeado con la idea de que no necesitas a nadie para lograrlo, y es por esa razón que ahora te rebelas contra mis palabras. Dicho de otro modo, tú no aceptas ayuda externa, porque alguien o muchos te dijeron que no debías hacerlo. Tú estás obedeciendo a esas personas y por eso no quieres aceptar que necesitas a otra persona, una que no te engañe, para poder salir del laberinto de la ilusión o engaño.

Si no me crees, sigue dando tumbos por allí otro rato u otras vidas más. Yo tengo todo el tiempo del mundo, yo no soy alguien en particular, yo soy solamente la voz del maestro. "La voz del maestro" te seguirá a donde quiera que vayas, ahora o dentro de cinco mil años. Estuvo contigo hace miles de años y seguirá contigo siempre, sea yo u otra persona quien la encarne. Porque te queremos, porque queremos verte libre de la ilusión, consciente de tu eternidad, felicidad inmanente y plenitud de conocimiento...

Seguiremos en la siguiente entrada.

viernes, 22 de octubre de 2010

El misterio de la libertad parcialmente develado

Mucho tiempo se ha debatido acerca del "libre albedrío". Normalmente se lo adjudica a la "voluntad". Sin embargo, se puede hablar de libertad de pensamiento, de libertad de acción, e incluso de libertad de amar. Nótese que estoy nombrando los tres aspectos o ámbitos de nuestra vida: conocimiento, amor y acción (poder).

La libertad es, en primer lugar, un misterio. En ningún lugar hasta hoy encontrarán una definición adecuada de qué es ser libre o una prueba de si somos libres o no. Más bien existen numerosas pruebas en contrario. Sabemos ya a esta altura de nuestra evolución que tenemos fuertes trabas tanto externas como interiores. Externas como el dinero, las acciones políticas de nuestros gobernantes, las contra-acciones de los medios de comunicación, etc. Internas, como nuestros complejos inconscientes, el tipo de educación recibida, incluso lisa y llanamente nuestros instintos jugando muchas veces en contra de nuestra voluntad, arrastrándonos a acciones de las cuales luego nos arrepentimos. Aún así muchos filósofos han proclamado la libertad humana como absoluta...

No pretendo por lo tanto agotar el tema, pero sí traer un poco de luz al mismo. Para ello me valgo de lo que a mí me parece, y mi primer acto de libertad es esta proclamación: que cada uno de nosotros se vale de lo que a él mismo le parece más apropiado, y que no necesariamente deben todos coincidir en que tales fundamentos son absolutamente definitorios. Por eso he dicho simplemente "apropiados" o en otras palabras "útiles". En otra entrada, a su debido tiempo, explicaré cuáles son mis fundamentos y por qué.

Pasemos al tema en cuestión. Lo primero que podemos entender acerca de la libertad, es que no es un estado absoluto tipo blanco-negro, sino que existen grados de libertad. No es lo mismo una persona tironeada, arrastrada por sus sentidos, una persona que domina sus sentidos pero que no puede parar el constante discurrir de su mente, una persona que ha dominado incluso su mente y capta el conocimiento al instante como si tuviera una "conexión wi-fi" con la "central de conocimiento universal". Estoy hablando de conocimiento en este caso; lo mismo podríamos decir de la acción: una persona que tiene que estar pensando cada movimiento no es lo mismo que un experto que domina su cuerpo al punto de la respuesta adaptativa instantánea sin pensamientos. El terreno del amor es aún más resbaloso...
Así que estos grados de libertad se corresponden con otros dos elementos: la conciencia y la responsabilidad. A mayor grado de conciencia, mayor libertad. A mayor libertad, mayor responsabilidad. También podría decirse al revés, comenzando por la responsabilidad, pues son elementos interdependientes, no existe uno sin el otro.

Sin embargo, el conocimiento sucede primero. Esta es una máxima fundamental. Por ello Jesús -por ejemplo- dijo "la verdad os hará libres". La diferencia entre un animal -el grado de evolución inmediatamente anterior- y un ser humano -que le sigue- estriba en estos tres aspectos: mayor conciencia-libertad-responsabilidad, mayor inteligencia-sabiduría-astucia y la capacidad de amar (nuevamente, el amor es demasiado complejo para explicarlo adecuadamente en pocas palabras). Y es el conocimiento, el uso de la inteligencia, lo que permite al ser humano liberarse de las garras del engaño que significa la vida prehumana. Esto es fácilmente comprensible: tan sólo al observar la vida animal, uno comprende cómo NO queremos vivir.

Muchos defienden la vida animal como menos aborrecible que la humana. Hacen esto porque observan lo mal que actúan algunos humanos (hoy en día, la mayoría) y lo bien que actúan algunos animales. Es una observación selectiva. Uno podría decir "cuán pacíficas las palomas", pero si uno observa cómo defienden su territorio o pelean por una pareja, llevadas por la lujuria, se acabó la visión pacífica. Para qué vamos a hablar de los depredadores, para qué de la constante zozobra a la cual están sometidas las especies no depredadoras. Incluso la vida de una planta, puede ser tan bella, pero sinceramente, ¿a qué humano le gustaría ser una planta?...
Es positivo en esta observación selectiva poder comprender que muchas personas "con cuerpos humanos" actúan efectivamente como animales, esto es, arrastrados por sus sentidos y emociones, sin control sobre ellos. Entonces por fin comprendemos de qué manera no somos libres si estamos en este tipo de existencia pre-humana aún teniendo un cuerpo humano. El segundo escalón es cuando ya no nos arrastran tanto los sentidos, pero nos hemos convertido en "rumiantes mentales" que no podemos resistir las constantes insinuaciones de nuestra mente a cometer pequeños o grandes actos "malvados" a un nivel más sofisticado que la simple condescendencia sensorial. Notamos otros fenómenos mentales, tales como ideas batallando por la supremacía en nuestra mente, que nos desconcentran y desvían constantemente nuestra atención... En fin, hay una miríada de fenómenos de este tipo "mental". Esto es lo que se llama "la mente" y es un elemento sutil de nuestros cuerpos. Hay quienes prefieren pensar que es una mera emanación de nuestro cerebro... como sea, ahí está para hacernos la vida insoportable... hasta que descubramos qué hacer con ella...
De cualquier manera este problema no es fácil de resolver, "dominar la mente es más difícil que tratar de detener el viento con las manos", pero existen técnicas -técnicas de meditación- que nos ayudan a ello.

Finalmente, el estado de conciencia donde se ha dominado la mente y los sentidos, ése es el verdadero estado de conciencia humano, y significa que se ha alcanzado verdadera libertad.

Sin verdadera libertad, cualquier decisión que tomemos es inútil. ¿Cómo podríamos tomar decisiones útiles si ni siquiera somos libres? Es por ello que debe comprenderse que, a fin de que la sociedad funcione y no se desintegre, otros toman las decisiones importantes por nosotros, cuando aún no estamos listos para tomar nuestras propias decisiones.
Si observamos el modo como funciona una familia, comprenderemos esto al instante: el niño no está preparado para tomar decisiones importantes por sí mismo, y es por ello que sus padres lo hacen por él, así le guste o no le guste. La humanidad de este planeta ha sido hasta ahora como un niño, y otros han tomado decisiones por nosotros. Incluso los que pensaban que tomaban las decisiones "en las sombras", deben saber que no es así. Tal como se declara en el Bhagavad-Gita (3,27):

"La persona que está confundida por la influencia del ego falso, se cree la autora de actividades que en realidad son ejecutadas por las tres modalidades de la energía material"

Incluso en la vida de vigilia, las acciones no son ejecutadas por nosotros, sino por nuestros cuerpos, (cuando estamos confundidos por la influencia del ego falso). Para comprender mejor esto, primero debe uno situarse en otro lugar que en su cuerpo. Creer ser el propio "cuerpo material" es llamado "ego falso"... Una lectura completa del Bhagavad-Gita nos ayuda a comprender todo esto...
Básicamente, nuestro margen de libertad ha estado por mucho tiempo reducido a desear, creer y sentir. En base a estos tres aspectos de nuestra acción, Maya o la ilusión (o la Matrix) ha creado por y para nosotros el mundo en el cual hemos existido por tanto tiempo. A medida que ganamos conciencia, ganamos libertad y por lo tanto, cada vez más nosotros seremos los artífices de nuestra propia realidad. ¿Cómo se hace esto? Los diversos maestros de todas las escuelas filosóficas, de todas las religiones y de todas las prácticas ya-no-más-esotéricas están enseñando en este preciso momento a todas las personas del mundo a controlar sus mentes y sus cuerpos y -una vez que logran esto- les enseñan, ellos mismos u otros maestros, cómo crear la nueva realidad en la cual estamos destinados a alcanzar finalmente nuestros sueños.

Ahora debo hablar de la responsabilidad. Ya he dicho que es una compañera fundamental de la libertad: hacernos mayores y adquirir mayor conocimiento implica que de ahora en más, cada quien debe responsablizarse por sus actos o en otras palabras, dejar de "echar culpas" a otros por lo que le sucede. Comprender la ley del karma o ley de acción-reacción es fundamental. Esta ley es verdaderamente la única ley real y universal-absoluta que existe. Toda otra ley es una mera ilusión, una mera convención a la cual estuvimos sometidos por tanto tiempo debido a nuestra inmadurez. Con el paso del tiempo y a medida que nos hacemos responsables, dichas leyes comienzan a ser abolidas en planos cada vez mayores de la existencia.

La ley de acción y reacción es real y absoluta. Todos deberían comprenderla y aceptar su existencia, si es que queremos una sociedad donde todos estén incluidos. Aceptarla implica aceptar que todo lo que me sucede en la vida, yo mismo lo he generado, y no hay nadie más que yo que sea responsable por ello. Algunas veces se expone esta ley como ley de atracción, no es sino una versión de lo mismo, pero la forma como se expone la ley de atracción tiene un matiz engañoso, que diluye la responsabilidad con una promesa de omnipotencia que no se cumple en la práctica.

A veces no es posible rastrear en el pasado inmediato las causas, entonces existe otro concepto que es par y gemelo de la ley del karma, y se llama reencarnación. Éste es un punto álgido de la explicación. No ahondaré aquí acerca de él, pues se haría demasiado extenso. Aún sin creer en la reencarnación, la eternidad del alma frente a la caducidad del cuerpo material, es posible hoy en día observar perfectamente el imperio de la ley de acción y reacción en cada aspecto de nuestras vidas...

Finalmente, quiero insistir en que por favor, dejen sus comentarios. No me agradan los monólogos, mucho menos los míos. Yo también tengo sentimientos y necesito saber si alguien pasa por aquí, por favor deje un "recuerdo". Y si puede corregirme en algo o agregar nuevos elementos, nos habremos enriquecido todos juntos.