Voy a repetir parte de una entrada anterior, muy importante, puesto que he mencionado recientemente la necesidad de encontrar una guía o maestro. Ésta es una guía de bajo qué criterios seleccionar tal maestro. Tú eres libre de adoptar estos criterios o no.
El Bhagavad-Gita explica las características de tales maestros en los versos 55-58 del capítulo 2:
"...se dice que un hombre se halla en estado de conciencia trascendental pura, cuando abandona todas las variedades de deseos de complacer los sentidos, deseos que surgen de la invención mental, y cuando su mente, purificada de ese modo, encuentra satisfacción únicamente en el ser."
"Aquél cuya mente no se perturba ni siquiera en medio de las tres clases de sufrimientos, ni se alboroza en los momentos de felicidad, y que está libre de apego, temor e ira, se dice que es un sabio de mente estable."
"En el mundo material, aquél a quien no lo afecta ningún bien o mal que pueda obtener, y que ni lo alaba ni lo desprecia, tiene firmemente en su posesión el conocimiento perfecto."
"Aquél que es capaz de apartar los sentidos de los objetos de los sentidos, tal como la tortuga guarda las extremidades dentro del caparazón, tiene firmemente en su posesión el conocimiento perfecto."
Otro criterio para saber quién es un maestro verdadero, es que tal maestro simplemente tiene éxito en lo que emprende. Si un maestro termina por ejemplo en la cárcel, no es un verdadero maestro. Si un maestro sufre graves dolencias, tales como cáncer y no reniega de ello, pero su obra continúa y tiene éxito, es un verdadero maestro. Pero si su obra se viene abajo, entonces no es un verdadero maestro. Si los discípulos del maestro tienen éxito y alcanzan las cualidades descritas en los anteriores versos, entonces es un maestro verdadero. Si sus discípulos fracasan en obtener dichas cualidades, entonces es un falso maestro.
¿Por qué dicen lo que dicen las citas anteriores? ¿No es un poco "represivo" todo eso de abandonar el deseo?
Debemos distinguir el deseo del simple querer algo. El deseo es la fuerza más poderosa de este mundo, más que los pensamientos y más que la acción misma. ¿Por qué es así? Porque el deseo es exactamente lo contrario del Amor. El amor es la fuerza más poderosa del "mundo espiritual" o mundo ideal. Como todo en este mundo, el deseo es una perversión o reflejo distorsionado del amor.
El amor es dar. El deseo es pedir, reclamar.
El amor es no pedir, no reclamar. El deseo es no dar.
El amor se muestra voluntariamente de manera práctica. El deseo nos exige su práctica y nos encadena a ella.
El amor siempre es de a dos, aunque parezca haber uno solo. El deseo siempre es de uno solo, aunque parezca haber dos.
Primeramente el deseo debe ser vencido y controlado, si es que uno desea conocer lo que es el verdadero amor recíproco, el verdadero amor de a dos.
El deseo tiene muchas ramas, a saber: la lengua que habla y gusta, el estómago que come, el órgano sexual y las zonas erógenas, que reclaman estimulación y alivio, La ira que es la resultante de la frustración del deseo, y finalmente la invención mental que es la actividad descontrolada de la mente.
Todas estas formas del deseo sin control son la causa de nuestro sufrimiento.
Si uno logra dominar estos deseos, encuentra la paz, que es la plataforma de la felicidad.
Si uno encuentra la paz, ha encontrado la punta del hilo de quien realmente es.
Si uno descubre quién es realmente, quiere decir que conoce la realidad y ya no está ilusionado.
Si uno no está ilusionado, como dice el Upadesamrita, "Nectar de la instrucción":
"...puede hacer discípulos en todo el mundo." (Mantra 1)
Polo sur de la re-evolución de nuestra conciencia. Libérate de la ilusión. Concibiendo una nueva base ética. Vinculamos a los sitios re-evolucionarios. Pueden escribirnos en privado a nadiedas@hotmail.com
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viernes, 5 de noviembre de 2010
jueves, 4 de noviembre de 2010
La VERDAD sobre la creación y la ilusión
Juan y María están en la misma habitación. Juan desea un mundo rockero y áspero, María un mundo romántico y suave…
¿Cuál crees que será el resultado en el "mundo exterior"?
Respuesta:
Todo es ilusión, pero no es nuestra ilusión.
Todo es realidad. Nuestra es la ilusión.
La realidad es la realidad. Nuestra percepción es ilusión.
Nuestro deseo NO crea la realidad. La realidad es creada por el Uno.
Nosotros somos parte y provenimos del Uno, o también, nosotros somos parte y provenimos de Nadie. Cualquiera de las dos versiones es correcta.
Todos nosotros somos Todos.
Todos somos uno, pero no todos somos el Uno.
Uno hay uno sólo. Como su nombre indica: "Uno".
No dos, ni muchos, ni todos, sino Uno.
Hay estos tres absolutos: Nadie, Todos y Uno.
El Uno es "la más perfecta creación del Padre".
Nosotros no somos el Uno, sino partes suyas, o partes del Padre. Ambas versiones son correctas.
El Uno es el Amor.
No hay Amor donde hay sólo uno. Por eso, hay Dos. Entre dos, hay Amor.
Hay infinitas combinaciones de a dos.
Amor y Odio son dos.
A veces, entre dos hay Odio, a veces hay Amor. Ambas cosas son deseables.
El Amor es más poderoso que el Odio, ya que el Odio separa y el Amor une: Si te separas, eres menos poderoso, porque eres uno. Si te unes, eres más poderoso, porque eres más que uno.
Tú decides si quieres Amar u Odiar. Ambas cosas son deseables, pero los resultados son diferentes, tal como ya fue explicado y por otra razón:
El Amor lleva a la felicidad, es decir, a obtener siempre lo que se desea y nunca lo que no se desea.
El Odio lleva al sufrimiento, es decir, a obtener a veces lo que se desea y a veces lo que no se desea.
En este mundo y en este momento, existen personas que aman y personas que odian.
Tales personas están experimentando y han experimentado de tal manera, que saben que lo que digo es verdad.
En otras palabras, hay evidencia de que lo que digo es verdad.
Pero la evidencia implica un experimentador, y la experiencia no es transmisible bajo ningún concepto, sino que cada uno necesita experimentar por sí mismo si quiere evidencia. En muchos casos, no es posible replicar la experiencia o no es posible para algunos, por razones económicas por ejemplo.
La otra posibilidad, es creer en quien dice que experimentó la evidencia. Entonces, ya no hablamos de evidencia, sino de creencia.
Por lo tanto, basar nuestro conocimiento en evidencias es un método imperfecto, pues aún cuando tengamos todo el dinero del mundo, siempre habrá cosas que no podremos verificar por nosotros mismos, sino que tendremos que creer en otro experimentador.
En otras palabras, la ciencia es una forma de creencia. Es aquélla que se basa en creer solamente en lo que los sentidos verifican, especialmente la vista. Y no necesariamente mis sentidos, sino a veces solamente los sentidos de otro en quien creo.
Volviendo a cuando digo que hay evidencia de la verdad de lo que digo, esa evidencia sólo es válida para los que la han obtenido, y para todos aquéllos que crean en tales experimentadores.
Lo que muestra la evidencia es esto:
El Odio lleva al sufrimiento, es decir, a obtener a veces lo que se desea y a veces lo que no se desea.
Y de esto, aún no tenemos evidencia, ya que nadie sabe todavía lo que es Amor:
El Amor lleva a la felicidad, es decir, a obtener siempre lo que se desea y nunca lo que no se desea.
Si hay alguien que haya obtenido siempre lo que desea y nunca lo que no desea, que me escriba un comentario al respecto. Yo tomaré a esa persona como mi maestro, si es que le creo.
El estado al que se llega a través del Odio, recién descrito, es lo que propiamente se llama ilusión. Ilusión es entonces, que somos seres sufrientes. Que seamos seres sufrientes, es pura ilusión (en otra entrada hablaremos de esto más extensamente)...
Si tú estás sufriendo, si alguna vez sufres en tu vida, sólo una vez, entonces estás siendo víctima de la ilusión. Esto es: si sólo una vez obtienes en tu vida lo que no deseas, significa que
La ilusión está gobernando tu vida.
Cuando no hay ilusión, no hay sufrimiento.
Si tú dices: "yo creo la realidad alrededor mío", y tu realidad es que estás sufriendo de vez en cuando, eso quiere decir que estás ilusionado. La verdad es que
Nadie crea la realidad, y lo hace a través de su poder de ilusión.
El poder de ilusión es el poder de Nadie, y de nadie más.
Si tú crees que tienes poder de ilusión, pero a veces sufres en tu vida, estás ilusionado.
Si estás ilusionado, tú no tienes poder de ilusión, sino que la ilusión tiene poder sobre ti.
Te lo repito:
El poder de ilusión es el poder de Nadie, y de nadie más.
Firmado:
El Sirviente de Nadie (Nadie das)
¿Cuál crees que será el resultado en el "mundo exterior"?
Respuesta:
Todo es ilusión, pero no es nuestra ilusión.
Todo es realidad. Nuestra es la ilusión.
La realidad es la realidad. Nuestra percepción es ilusión.
Nuestro deseo NO crea la realidad. La realidad es creada por el Uno.
Nosotros somos parte y provenimos del Uno, o también, nosotros somos parte y provenimos de Nadie. Cualquiera de las dos versiones es correcta.
Todos nosotros somos Todos.
Todos somos uno, pero no todos somos el Uno.
Uno hay uno sólo. Como su nombre indica: "Uno".
No dos, ni muchos, ni todos, sino Uno.
Hay estos tres absolutos: Nadie, Todos y Uno.
El Uno es "la más perfecta creación del Padre".
Nosotros no somos el Uno, sino partes suyas, o partes del Padre. Ambas versiones son correctas.
El Uno es el Amor.
No hay Amor donde hay sólo uno. Por eso, hay Dos. Entre dos, hay Amor.
Hay infinitas combinaciones de a dos.
Amor y Odio son dos.
A veces, entre dos hay Odio, a veces hay Amor. Ambas cosas son deseables.
El Amor es más poderoso que el Odio, ya que el Odio separa y el Amor une: Si te separas, eres menos poderoso, porque eres uno. Si te unes, eres más poderoso, porque eres más que uno.
Tú decides si quieres Amar u Odiar. Ambas cosas son deseables, pero los resultados son diferentes, tal como ya fue explicado y por otra razón:
El Amor lleva a la felicidad, es decir, a obtener siempre lo que se desea y nunca lo que no se desea.
El Odio lleva al sufrimiento, es decir, a obtener a veces lo que se desea y a veces lo que no se desea.
En este mundo y en este momento, existen personas que aman y personas que odian.
Tales personas están experimentando y han experimentado de tal manera, que saben que lo que digo es verdad.
En otras palabras, hay evidencia de que lo que digo es verdad.
Pero la evidencia implica un experimentador, y la experiencia no es transmisible bajo ningún concepto, sino que cada uno necesita experimentar por sí mismo si quiere evidencia. En muchos casos, no es posible replicar la experiencia o no es posible para algunos, por razones económicas por ejemplo.
La otra posibilidad, es creer en quien dice que experimentó la evidencia. Entonces, ya no hablamos de evidencia, sino de creencia.
Por lo tanto, basar nuestro conocimiento en evidencias es un método imperfecto, pues aún cuando tengamos todo el dinero del mundo, siempre habrá cosas que no podremos verificar por nosotros mismos, sino que tendremos que creer en otro experimentador.
En otras palabras, la ciencia es una forma de creencia. Es aquélla que se basa en creer solamente en lo que los sentidos verifican, especialmente la vista. Y no necesariamente mis sentidos, sino a veces solamente los sentidos de otro en quien creo.
Volviendo a cuando digo que hay evidencia de la verdad de lo que digo, esa evidencia sólo es válida para los que la han obtenido, y para todos aquéllos que crean en tales experimentadores.
Lo que muestra la evidencia es esto:
El Odio lleva al sufrimiento, es decir, a obtener a veces lo que se desea y a veces lo que no se desea.
Y de esto, aún no tenemos evidencia, ya que nadie sabe todavía lo que es Amor:
El Amor lleva a la felicidad, es decir, a obtener siempre lo que se desea y nunca lo que no se desea.
Si hay alguien que haya obtenido siempre lo que desea y nunca lo que no desea, que me escriba un comentario al respecto. Yo tomaré a esa persona como mi maestro, si es que le creo.
El estado al que se llega a través del Odio, recién descrito, es lo que propiamente se llama ilusión. Ilusión es entonces, que somos seres sufrientes. Que seamos seres sufrientes, es pura ilusión (en otra entrada hablaremos de esto más extensamente)...
Si tú estás sufriendo, si alguna vez sufres en tu vida, sólo una vez, entonces estás siendo víctima de la ilusión. Esto es: si sólo una vez obtienes en tu vida lo que no deseas, significa que
La ilusión está gobernando tu vida.
Cuando no hay ilusión, no hay sufrimiento.
Si tú dices: "yo creo la realidad alrededor mío", y tu realidad es que estás sufriendo de vez en cuando, eso quiere decir que estás ilusionado. La verdad es que
Nadie crea la realidad, y lo hace a través de su poder de ilusión.
El poder de ilusión es el poder de Nadie, y de nadie más.
Si tú crees que tienes poder de ilusión, pero a veces sufres en tu vida, estás ilusionado.
Si estás ilusionado, tú no tienes poder de ilusión, sino que la ilusión tiene poder sobre ti.
Te lo repito:
El poder de ilusión es el poder de Nadie, y de nadie más.
Firmado:
El Sirviente de Nadie (Nadie das)
martes, 2 de noviembre de 2010
El amor de los seres multidimensionales
Quisiera empezar a escribir sobre las cuestiones que realmente son las más importantes, y entre ellas, el rey de todos los temas: el amor. Y quiero hablar desde el ideal sí, como propuse en "continuando con la propuesta ética"; pero sobre todo desde la experiencia, porque este tema así lo exige.
El amor, para ser amor, debe ser incondicional. De esto hemos hablado cuando presentamos el principio de "limpieza" en nuestra ética. Sin embargo es necesario andar mucho antes de manifestar tal tipo de amor. Muchas veces necesitamos previamente sanar profundas heridas o conflictos propios antes de poder hablar de "amar" a alguien. Es por eso que recomendé y recomiendo buscar un maestro. En occidente, también puede ser un psicólogo, por qué no. Hasta cierto punto son equivalentes (y yo soy psicólogo entre otras cosas, dicho de paso).
La verdad sea dicha, ninguno de nosotros es tan perfecto que no necesite cambiar un poco a fin de llegar a ese amor ideal. Lo que en cambio estamos leyendo todo el tiempo es que "espero el príncipe azul", "que cumplimente mi ser", etc. A lo sumo hemos llegado a ver la necesidad de no criticar y ser tolerantes con el otro, eso es un ENORME avance si es que lo hacíamos y estamos dejando o dejamos ya de hacerlo. Pero aún falta la media naranja de este asunto: ¿qué hay con nosotros? ¿cómo nos verá el otro desde su lado? ¿somos tan perfectos? ¿soy yo el príncipe azul que el otro esperaba?
Entonces, de ambos lados, debe haber un reconocimiento de nuestros valores y nuestros defectos. Esto en el amor como en todos los ámbitos de la vida.
Cuando yo estuve en pareja, conviviendo juntos, al comenzar todo yo le había planteado a mi pareja lo siguiente: "¿vamos a crecer juntos?". Y a eso nos dedicamos: a crecer juntos. Vivimos todos nuestros sueños de pareja, nos sacamos realmente las ganas, nos educamos mutuamente, porque es así: un verdadero amor te educa.
Esto se comprende mucho mejor con una perspectiva acertada acerca de qué es este mundo. Este mundo es un lugar de paso. Toda experiencia en este mundo debe ser comprendida como transitoria, aún cuando dure 80 años de pareja o matrimonio, al final está la muerte, y eso implica transitoriedad. Entonces, creo humildemente que la mejor perspectiva es tomar la aventura de la pareja o matrimonio como una experiencia educativa. No es que uno se graduó de "adulto" y ya no tiene que aprender más. No: toda la vida es aprendizaje.
Y qué decir si hay hijos... el más grande amor se aprende con los hijos, porque ellos no pueden darnos nada material a cambio, sólo bienes inmateriales, tales como cariño, sonrisas, diversión... con ellos uno aprende el verdadero sentido de la palabra "amor". El amor es en esencia así: incondicional.
Acá viene otro tema: La mente femenina comprende lo que acabo de decir mucho mejor. La mente masculina es más proclive a pensar sólo en términos del placer o felicidad que se obtiene de la pareja. Hablo de mentes y de "masculino-femenino", porque el cuerpo que se tenga, hoy en día, no dice nada. Lo importante es tu mente, tu autoconciencia. En ese sentido hay que tener cierto equilibrio, lo masculino y lo femenino en mí, en cuáles proporciones voy a definirme. No importa si te defines un 90% masculino, pero entonces no te busques una pareja que también sea así, busca quien te complemente. Entonces volvemos a lo mismo: es necesario conocer los propios valores, carácter, personalidad, identidad y orientación sexual, y tomar la experiencia amorosa como otro aspecto de este viaje de autoconocimiento -y conocimiento del otro- que es la vida.
El autoconocimiento no es posible sin conocer al mismo tiempo al otro. Cuando en otras entradas les decía que somos interdependientes, pues también lo somos en esto de conocernos a nosotros mismos. Porque no somos uno, somos muchos, infinitos quizás, pero a la vez somos uno, y si no lo somos debemos aprender a serlo. Verdaderamente, el empezar a hablar en primera persona del plural, debería ser nuestra práctica cotidiana. Sin perder el tú y el yo, siendo nosotros.
Esto se llama "inconcebible simultaneidad de la unidad en la diferencia": cuando lo imposible se hace posible, cuando se superan las barreras lógicas de la no-contradicción.
Hasta ahora hemos trabajado sobre el principio de diferenciación, separación, individuación, competencia. Y hemos caído en el abuso de la colonización, opresión, dominación…
Es tiempo de que aprendamos a amar, a amar en todos los sentidos. El amor no se agota en la pareja. Buscar el "príncipe azul" es negar una gran parte de lo que somos. Somos muchas cosas, muchos tipos de relaciones.
Todo empieza en esa doble vía que va del yo al tú y del tú al yo, constituyendo un nosotros. Y cuando aparece él, el tercero, entonces (parece) que ya estamos completos. Porque el dos original representa el pasado que llega hasta el presente, la experiencia que se da como legado. El tercero (o terceros) es la semilla del futuro, plantada en el presente. En otras palabras: los padres son el legado, la experiencia, y el o los hijos son el futuro, lo porvenir.
Luego viene el adentro y el afuera, el compromiso social, porque no somos sólo familia, somos comunidad, conjunto de familias, cada una con una misión particular, con una responsabilidad social.
Así, se van dibujando todas las dimensiones de nuestra vida: pareja, paternidad o maternidad, compromiso social o comunal. Y otros tres, que la psicología social ya supo describir: trabajo, familia, tiempo libre. En cada uno de estos sectores de nuestra vida tenemos diferentes tipos de relaciones, y son esas relaciones lo que verdaderamente importa, porque son diversas manifestaciones de lo mismo: el amor que nos une.
En definitiva, somos seres multidimensionales - un ser multidimensional… Y pongo punto porque ya es necesario.
El amor, para ser amor, debe ser incondicional. De esto hemos hablado cuando presentamos el principio de "limpieza" en nuestra ética. Sin embargo es necesario andar mucho antes de manifestar tal tipo de amor. Muchas veces necesitamos previamente sanar profundas heridas o conflictos propios antes de poder hablar de "amar" a alguien. Es por eso que recomendé y recomiendo buscar un maestro. En occidente, también puede ser un psicólogo, por qué no. Hasta cierto punto son equivalentes (y yo soy psicólogo entre otras cosas, dicho de paso).
La verdad sea dicha, ninguno de nosotros es tan perfecto que no necesite cambiar un poco a fin de llegar a ese amor ideal. Lo que en cambio estamos leyendo todo el tiempo es que "espero el príncipe azul", "que cumplimente mi ser", etc. A lo sumo hemos llegado a ver la necesidad de no criticar y ser tolerantes con el otro, eso es un ENORME avance si es que lo hacíamos y estamos dejando o dejamos ya de hacerlo. Pero aún falta la media naranja de este asunto: ¿qué hay con nosotros? ¿cómo nos verá el otro desde su lado? ¿somos tan perfectos? ¿soy yo el príncipe azul que el otro esperaba?
Entonces, de ambos lados, debe haber un reconocimiento de nuestros valores y nuestros defectos. Esto en el amor como en todos los ámbitos de la vida.
Cuando yo estuve en pareja, conviviendo juntos, al comenzar todo yo le había planteado a mi pareja lo siguiente: "¿vamos a crecer juntos?". Y a eso nos dedicamos: a crecer juntos. Vivimos todos nuestros sueños de pareja, nos sacamos realmente las ganas, nos educamos mutuamente, porque es así: un verdadero amor te educa.
Esto se comprende mucho mejor con una perspectiva acertada acerca de qué es este mundo. Este mundo es un lugar de paso. Toda experiencia en este mundo debe ser comprendida como transitoria, aún cuando dure 80 años de pareja o matrimonio, al final está la muerte, y eso implica transitoriedad. Entonces, creo humildemente que la mejor perspectiva es tomar la aventura de la pareja o matrimonio como una experiencia educativa. No es que uno se graduó de "adulto" y ya no tiene que aprender más. No: toda la vida es aprendizaje.
Y qué decir si hay hijos... el más grande amor se aprende con los hijos, porque ellos no pueden darnos nada material a cambio, sólo bienes inmateriales, tales como cariño, sonrisas, diversión... con ellos uno aprende el verdadero sentido de la palabra "amor". El amor es en esencia así: incondicional.
Acá viene otro tema: La mente femenina comprende lo que acabo de decir mucho mejor. La mente masculina es más proclive a pensar sólo en términos del placer o felicidad que se obtiene de la pareja. Hablo de mentes y de "masculino-femenino", porque el cuerpo que se tenga, hoy en día, no dice nada. Lo importante es tu mente, tu autoconciencia. En ese sentido hay que tener cierto equilibrio, lo masculino y lo femenino en mí, en cuáles proporciones voy a definirme. No importa si te defines un 90% masculino, pero entonces no te busques una pareja que también sea así, busca quien te complemente. Entonces volvemos a lo mismo: es necesario conocer los propios valores, carácter, personalidad, identidad y orientación sexual, y tomar la experiencia amorosa como otro aspecto de este viaje de autoconocimiento -y conocimiento del otro- que es la vida.
El autoconocimiento no es posible sin conocer al mismo tiempo al otro. Cuando en otras entradas les decía que somos interdependientes, pues también lo somos en esto de conocernos a nosotros mismos. Porque no somos uno, somos muchos, infinitos quizás, pero a la vez somos uno, y si no lo somos debemos aprender a serlo. Verdaderamente, el empezar a hablar en primera persona del plural, debería ser nuestra práctica cotidiana. Sin perder el tú y el yo, siendo nosotros.
Esto se llama "inconcebible simultaneidad de la unidad en la diferencia": cuando lo imposible se hace posible, cuando se superan las barreras lógicas de la no-contradicción.
Hasta ahora hemos trabajado sobre el principio de diferenciación, separación, individuación, competencia. Y hemos caído en el abuso de la colonización, opresión, dominación…
Es tiempo de que aprendamos a amar, a amar en todos los sentidos. El amor no se agota en la pareja. Buscar el "príncipe azul" es negar una gran parte de lo que somos. Somos muchas cosas, muchos tipos de relaciones.
Todo empieza en esa doble vía que va del yo al tú y del tú al yo, constituyendo un nosotros. Y cuando aparece él, el tercero, entonces (parece) que ya estamos completos. Porque el dos original representa el pasado que llega hasta el presente, la experiencia que se da como legado. El tercero (o terceros) es la semilla del futuro, plantada en el presente. En otras palabras: los padres son el legado, la experiencia, y el o los hijos son el futuro, lo porvenir.
Luego viene el adentro y el afuera, el compromiso social, porque no somos sólo familia, somos comunidad, conjunto de familias, cada una con una misión particular, con una responsabilidad social.
Así, se van dibujando todas las dimensiones de nuestra vida: pareja, paternidad o maternidad, compromiso social o comunal. Y otros tres, que la psicología social ya supo describir: trabajo, familia, tiempo libre. En cada uno de estos sectores de nuestra vida tenemos diferentes tipos de relaciones, y son esas relaciones lo que verdaderamente importa, porque son diversas manifestaciones de lo mismo: el amor que nos une.
En definitiva, somos seres multidimensionales - un ser multidimensional… Y pongo punto porque ya es necesario.
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lunes, 25 de octubre de 2010
La Verdad en una sola palabra
Todas las verdades, la mismísima Verdad Absoluta, todo puede ser dicho en una sola palabra: "Amor". Pero hace falta un largo camino para llegar a eso...
lunes, 18 de octubre de 2010
Nueva Ética
Cuando uno es niño, tiene un tipo de ética basado en una división binaria, compuesta de lo "bueno" y lo "malo". Este tipo de categorías de opuestos nos ha sido útil por largo tiempo.
Ya hemos crecido y ahora debemos encarar el desafío de ponernos de acuerdo acerca de un nuevo tipo de ética. "Ética" es lo mismo que "moral" o "valores". Yo no uso más la palabra "moral" porque tiene connotaciones religiosas que muchos rechazan inconscientemente, por eso propongo unificar con el término "ética" o si se quiere, hablar de "valores".
En el mito fundacional de la Biblia, el Génesis, se explica que "comer del árbol de la ciencia del Bien y del Mal" fue el primer error (nuevamente, evito la palabra "pecado"). Todos los demás errores siguieron a éste: pretender determinar por nosotros mismos lo que es "bueno" y lo que es "malo". ¿Pero qué es bueno y qué es malo? ¿por qué hablar de esto?
Básicamente, para la mayoría de las personas hoy en día, lo "bueno" es lo que me gusta y lo "malo" es lo que no me gusta. Este blog no es un blog "democrático": no me intersa lo que diga la "mayoría" ni baso mi ciencia en estadísticas. Lo que estoy diciendo es que en realidad, para todos nosotros, es mejor considerar lo bueno y lo malo como subjetivos, como "lo que me gusta" y "lo que no me gusta". Ahora bien, a este aspecto que llamo "subjetivo" o relativo, hay que contraponer otro "objetivo" o no-relativo, sino absoluto. Yo lo llamo el par "correcto" - "incorrecto".
Existen ciertas relaciones entre lo subjetivo y lo objetivo: cuando uno hace lo incorrecto, siempre obtiene lo que no le gusta. Sin embargo no hay simetría: cuando uno hace lo correcto, no siempre obtiene lo que le gusta, ya que el "castigo" (desde un punto de vista jurídico o legal) es inmediatamente necesaria, pero la "recompensa" no. La realidad legal de nuestros sistemas jurídicos parece decir todo lo contrario, pero yo estoy considerando la realidad de una Justicia en la cual los sistemas jurídicos humanos son sólo una parte... Este tema da para largo. Sólo diré que se relaciona con el concepto oriental del "karma" o "ley de acción y reacción", sobre lo cual existe mucho conocimiento dando vuelta a esta altura. ¡Vayan y consíganlo!...
En cambio, me gustaría dirigirme en otra dirección. Debemos comprender qué es correcto e incorrecto. Estos términos se refieren a la acción. Tenemos dos modos de acercarnos a ellos:
1) El primer modo es por autoridad: esto significa que tomamos una persona como nuestro guía personal. Esta persona puede ser como yo, pero más avanzado: a ésta se le llama un "maestro". También puede ser la "persona absoluta": a ésta se le llama "Dios". En esta vía se hallan los diversos caminos religiosos y pseudo-religiosos y no ahondaré sobre ellos.
2) El segundo modo es ampliar nuestra comprensión para poder avanzar sin una autoridad que no seamos nosotros mismos. En este sentido, propongo una Ética basada en la auto-comprensión y auto-conocimiento - un poco al estilo de Sócrates.
Verdadera ética no significa que hago cualquier cosa, significa que hago lo que corresponde, lo correcto; no por obediencia, sino porque conozco lo que llamaré: El Conocimiento Verdadero, el Amor Sincero y la Acción Correcta. Sobre ello escribiré en mi próxima entrada...
Ya hemos crecido y ahora debemos encarar el desafío de ponernos de acuerdo acerca de un nuevo tipo de ética. "Ética" es lo mismo que "moral" o "valores". Yo no uso más la palabra "moral" porque tiene connotaciones religiosas que muchos rechazan inconscientemente, por eso propongo unificar con el término "ética" o si se quiere, hablar de "valores".
En el mito fundacional de la Biblia, el Génesis, se explica que "comer del árbol de la ciencia del Bien y del Mal" fue el primer error (nuevamente, evito la palabra "pecado"). Todos los demás errores siguieron a éste: pretender determinar por nosotros mismos lo que es "bueno" y lo que es "malo". ¿Pero qué es bueno y qué es malo? ¿por qué hablar de esto?
Básicamente, para la mayoría de las personas hoy en día, lo "bueno" es lo que me gusta y lo "malo" es lo que no me gusta. Este blog no es un blog "democrático": no me intersa lo que diga la "mayoría" ni baso mi ciencia en estadísticas. Lo que estoy diciendo es que en realidad, para todos nosotros, es mejor considerar lo bueno y lo malo como subjetivos, como "lo que me gusta" y "lo que no me gusta". Ahora bien, a este aspecto que llamo "subjetivo" o relativo, hay que contraponer otro "objetivo" o no-relativo, sino absoluto. Yo lo llamo el par "correcto" - "incorrecto".
Existen ciertas relaciones entre lo subjetivo y lo objetivo: cuando uno hace lo incorrecto, siempre obtiene lo que no le gusta. Sin embargo no hay simetría: cuando uno hace lo correcto, no siempre obtiene lo que le gusta, ya que el "castigo" (desde un punto de vista jurídico o legal) es inmediatamente necesaria, pero la "recompensa" no. La realidad legal de nuestros sistemas jurídicos parece decir todo lo contrario, pero yo estoy considerando la realidad de una Justicia en la cual los sistemas jurídicos humanos son sólo una parte... Este tema da para largo. Sólo diré que se relaciona con el concepto oriental del "karma" o "ley de acción y reacción", sobre lo cual existe mucho conocimiento dando vuelta a esta altura. ¡Vayan y consíganlo!...
En cambio, me gustaría dirigirme en otra dirección. Debemos comprender qué es correcto e incorrecto. Estos términos se refieren a la acción. Tenemos dos modos de acercarnos a ellos:
1) El primer modo es por autoridad: esto significa que tomamos una persona como nuestro guía personal. Esta persona puede ser como yo, pero más avanzado: a ésta se le llama un "maestro". También puede ser la "persona absoluta": a ésta se le llama "Dios". En esta vía se hallan los diversos caminos religiosos y pseudo-religiosos y no ahondaré sobre ellos.
2) El segundo modo es ampliar nuestra comprensión para poder avanzar sin una autoridad que no seamos nosotros mismos. En este sentido, propongo una Ética basada en la auto-comprensión y auto-conocimiento - un poco al estilo de Sócrates.
Verdadera ética no significa que hago cualquier cosa, significa que hago lo que corresponde, lo correcto; no por obediencia, sino porque conozco lo que llamaré: El Conocimiento Verdadero, el Amor Sincero y la Acción Correcta. Sobre ello escribiré en mi próxima entrada...
lunes, 17 de noviembre de 2008
Amor y felicidad
Ya que hemos hablado de sexualidad, ahora podremos decir alguito sobre el amor y la felicidad. No quiero escribir mucho, me gustaría más bien recibir muchos comentarios. Sólo pondré una frase que me llegó por inspiración hace un tiempo:
"La verdadera felicidad consiste en ser capaz de disfrutar de la felicidad del otro"
Lo cual para mí es sinónimo de amor.
¿qué les parece? Si dejan comentarios, les contaré la anécdota que ilustra esta frase y entonces se comprenderá mejor.
"La verdadera felicidad consiste en ser capaz de disfrutar de la felicidad del otro"
Lo cual para mí es sinónimo de amor.
¿qué les parece? Si dejan comentarios, les contaré la anécdota que ilustra esta frase y entonces se comprenderá mejor.
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