lunes, 18 de octubre de 2010

El 3 de la Nueva Ética: El Conocimiento Verdadero, el Amor Sincero y la Acción Correcta

Del conocimiento se predica que es verdadero o falso, del amor se predica que es sincero o deshonesto y de la acción se predica que es correcta o incorrecta.

El falso conocimiento es ignorancia y lleva a ese enredo o estado de existencia en el cual nos encontrábamos hasta hace poco y que suele llamarse "ilusión" o "egoísmo" o "existencia material". El amor deshonesto lleva a ese enredo material y la acción incorrecta lleva a ese enredo o laberinto material. Este enredo material es Ignorancia, Deshonestidad y Errores y por lo tanto es sufrimiento o Falsa Felicidad.

La falsa felicidad consiste en creer que uno es feliz cuando no lo es. Esto se debe a un mecanismo psicológico por el cual tendemos a recordar los momentos felices y a olvidar o reprimir los momentos de sufrimiento (es natural que así sea). Cuando a uno le preguntan si es feliz, a menos que esté sufriendo en ese preciso momento, normalmente uno responde "soy feliz". Esta respuesta también tiene que ver con el orgullo: la mayor parte de la gente responde así porque no quiere admitir que a veces es infeliz, porque eso implica que ellos han cometido errores que a veces los han llevado a esa situación de infelicidad.

Alcanzar Verdad en los pensamientos y palabras, Honestidad en las relaciones y Acierto en las acciones significa Verdadera Felicidad.

¿Quién no desea conocer la verdad, es decir no ser engañado? Nótese que no pregunto quién desea engañar a otros, sino quién desea ser engañado por los otros...
¿Quién no desea que otros lo amen con sinceridad? Y no hablo de ser deshonesto con los demás...
¿Quién no desea acertar o ser exitoso en todas sus acciones? No me refiero a ser acertado por otro...

La mera posibilidad de ser engañado, traicionado o vencido, es odiosa, a nadie le gusta. Todos queremos conocer la verdad, sin caer en ilusión o engaño, amar y ser amado con sinceridad y sin traición y actuar con acierto y sin errores.

Si tú no estás de acuerdo, ¡házmelo saber! ¡Deja un comentario!
Si estás de acuerdo, ¡házmelo saber! ¡Deja un comentario!

Te agradezco por anticipado.

4 comentarios:

Luis dijo...

¿No consideraste la existencia de una tercer posibilidad?
Pasar de un pensamiento binario a otro trinario.
Bueno lo tuyo.

Nadie (das) dijo...

¡Hola Luis! ¡Gracias por tus comentarios!
No entiendo tu pregunta, especialmente cuando luego pones "bueno lo tuyo". Creo que te refieres a "ubicarse detrás del dual, en el no-ser", por lo que dices más adelante que sigues el Tao... ¿será eso?
Lo que intento aquí es mostrar cómo podríamos consensuar ciertos puntos éticos. Verdad, honestidad y acierto son tres actitudes y/o logros positivos, y lo que planteo es que todos podemos estar de acuerdo en que es lo que deseamos.

Addax dijo...

Pero, ¿qué es conocimiento? ¿Cómo es quien dice que conoce algo? Y cuando uno dice que conoce, ¿quién es (o qué es) el que verdaderamente lo dice?
¿Cuál es el criterio para decir que tal cosa como el conocimiento existe? ¿De dónde uno saca que el objeto "mesa" existe, que la cuestión "conocimiento" existe? ¿Y quién es el que dijo y dice que tales cuestiones existen? ¿Cómo es Eso que dice cosas?

¡Te mando un saludo desde "El Jardín de la República", Tucumán! =)

Nadie (das) dijo...

Estimado Addax:
¡Muchas gracias por tus preguntas! ¡Ojalá todos fueran inquisitivos como tú! Es la comunicación, el diálogo lo que valoro, porque sin eso no hay conocimiento, y ahí te fue una pequeña porción de definición. ;D

Mira, con el tiempo estoy adquiriendo experiencia en "ubicar" dónde está parado mi interlocutor. Yo no puedo ver la posición de mi interlocutor si él está "dos pasos más adelante" que yo... ¿entiendes?
Entonces, yo tengo mis maestros, ellos están cien pasos más adelante que yo. Por ello, cuando me les acerco, lo hago con suma humildad y respeto (bueno lo que me sale). No me dedico a desafiarlos, sino a preguntarles, porque para eso ellos son maestros y yo, en esa situación, soy discípulo o alumno.

Y luego está tu magistral pregunta, la final: "¿Cómo es Eso que dice cosas?".
Eso, lo innombrable, nada, Nadie...

Yo soy el sirviente de Nadie (Nadie das).

Nadie es el más grande maestro, el Maestro Original; quiero decir, no es alguien, cualquiera, sino Nadie. Él está infinitos pasos más allá...

En algún momento, a lo largo de este viaje, comenzaré a hablar más concretamente sobre Él, o mejor dicho, Ellos...

Si me permites aconsejarte, Addax, debes aceptar una voz externa, un diálogo. Si sigues leyendo, llegarás al punto donde defino lo peligroso de la espiral del escepticismo, que te cierra toda posibilidad de conocer nada, entonces simplemente te has condenado a tí mismo a la soledad eterna... el escepticismo en última instancia es soberbia sin sentido.