jueves, 28 de octubre de 2010

El comienzo del fin 2

Este blog sigue una secuencia. Si eres nuevo lector, deberías comenzar por "Retomando con una propuesta" o por lo menos desde "El universo holográfico. La ilusión. Nosotros". De otro modo no entenderás correctamente lo que sigue.

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En este punto debo advertirte: si continúas leyendo, ya no habrá para tí regreso al tipo de vida "materialista". Simplemente fracasarás en ese tipo de existencia. Si estás dispuesto a correr el riesgo, continúa y habrás comenzado a obtener el éxito supremo: regresar al "mundo espiritual", liberándote para siempre de la ilusión.

En ciencia existe lo que se llama "Navaja de Okcham". Es un principio que establece que uno debe aceptar la explicación suficientemente coherente y abarcativa que utilice los menos elementos teóricos posibles. Con ello se pretende desterrar las teorías teístas que hablan de un "alma" e incluso, las teorías psicológicas que hablan de una "mente". Pero los científicos se están metiendo en problemas porque al fin y al cabo, ni siquiera la fuerza de gravedad existe comprobadamente: lo único que existe es un campo de fenómenos que percibimos y luego le asignamos una fuerza que explica lo que percibimos. Técnicamente no es posible "percibir" de ninguna manera, ni con aparatos, la fuerza de gravedad, o el magnetismo. Son puras teorías. Entonces, si aplicamos la navaja de Ockham, deberíamos concluir que existe solamente una energía y una fuerza. La única fuerza o poder sería la ilusión...
¿Cómo resolver esto? ¿Entonces no es posible conocer nada, ya que "todo es ilusión"?

Vamos a explicar levemente en qué consiste este mundo material. Para ello, nuevamente citaremos el Bhagavad-Gita (7,4):

"La tierra, el agua, el fuego, el aire, el éter (vacío), la mente, la inteligencia y el ego falso, estos ocho elementos en conjunto constituyen mis energías materiales separadas."

Los científicos se complican la vida con sus grandes aceleradores de partículas. Al principio buscaban más y más subpartículas. Llegaron a tener un "jardín zoológico subatómico", y se les complicó ordenarlo, pues aumentaba constantemente, al punto que hoy reconocen partículas que ni siquiera pueden ver, sino que suponen por sus efectos en una niebla, por ejemplo.
Actualmente, las teorías se dirigen en otro sentido: han descubierto la "naturaleza holográfica" del universo. Esa visión no es incorrecta, al fin y al cabo todo es ilusión, pero debe saberse que "ilusión" no significa únicamente la visión: el elemento fuego se corresponde con la energía lumínica y el sentido de la visión; pero existen en total 5 elementos, 5 energías y 5 sentidos para la captar dichas energías. Todo esto lo reconocerán finalmente los científicos, pero su ciencia material no irá más allá de eso. Ellos jamás reconocerán la mente, la inteligencia y el ego falso, que son los componentes sutiles de la naturaleza material. Ellos los ven como "efluvios del cerebro".
E incluso si uno reconoce esos elementos sutiles, aún así no ha comprendido todo lo que debe comprender. Como indica el maestor Prabhupada en su magistral explicación de este verso, la gente "supone que este mundo material es para el disfrute de las entidades vivientes, y que las entidades vivientes son los purushas -los causantes, los controladores y los disfrutadores de la energía material-".
La ciencia como dijimos no quiere reconocer ni siquiera los elementos sutiles, esto es porque los científicos quieren fundamentar su opinión de que nosotros somos los causantes, los controladores y disfrutadores. Por otro lado, existen diversos "maestros" que enseñan los aspectos sutiles y sin embargo, no son diferentes de los científicos. Ellos igualmente pretenden colocar a la entidad viviente como el centro y causa de todo, y enseñan clasificaciones falsas donde por ejemplo se multiplican a infinitud la cantidad de "cuerpos" que tenemos. He llegado a leer una teoría que postulaba que tenemos 9 cuerpos: etérico, doble astral y no sé cuáles otros...

Toda esta multiplicación de falsas enseñanzas fue predicha por un gran maestro, el llamado Cristo o Jesús. Él dijo claramente que "hacia el final de los tiempos" vendrían falsos profetas y falsos mesías o salvadores. A esta altura, no es difícil comprender las causas de tal multiplicación: la humanidad en general está haciendo uso de su inteligencia, intenta comprender las cosas; pero el problema es que no hay humildad, sino que cada quien intenta comprender por sí mismo, sin aceptar la necesidad de aprender todo esto de otra persona. Del mismo modo como se aprende mecánica de un maestro mecánico o pintura de un maestro pintor, es necesario aprender acerca de lo que es real y lo que no, acerca de lo material y espiritual, de un maestro versado en tales temas, teórica y prácticamente.

El Bhagavad-Gita explica las características de tales maestros en los versos 55-58 del capítulo 2:

"...se dice que un hombre se halla en estado de conciencia trascendental pura, cuando abandona todas las variedades de deseos de complacer los sentidos, deseos que surgen de la invención mental, y cuando su mente, purificada de ese modo, encuentra satisfacción únicamente en el ser."
"Aquél cuya mente no se perturba ni siquiera en medio de las tres clases de sufrimientos, ni se alboroza en los momentos de felicidad, y que está libre de apego, temor e ira, se dice que es un sabio de mente estable."
"En el mundo material, aquél a quien no lo afecta ningún bien o mal que pueda obtener, y que ni lo alaba ni lo desprecia, tiene firmemente en su posesión el conocimiento perfecto."
"Aquél que es capaz de apartar los sentidos de los objetos de los sentidos, tal como la tortuga guarda las extremidades dentro del caparazón, tiene firmemente en su posesión el conocimiento perfecto."

Otro criterio para saber quién es un maestro verdadero, es que tal maestro simplemente tiene éxito en lo que emprende. Si un maestro termina por ejemplo en la cárcel, no es un verdadero maestro. Si un maestro sufre graves dolencias, tales como cáncer y no reniega de ello, pero su obra continúa y tiene éxito, es un verdadero maestro. Pero si su obra se viene abajo, entonces no es un verdadero maestro. Si los discípulos del maestro tienen éxito y alcanzan las cualidades descritas en los anteriores versos, entonces es un maestro verdadero. Si sus discípulos fracasan en obtener dichas cualidades, entonces es un falso maestro.

Me agradaría mucho que escriban comentarios y de esa manera saber hacia dónde dirigir mis próximas entradas. De hecho acabo de decidir que no escribiré más hasta recibir algunos comentarios que me sirvan para saber por dónde continuar.

4 comentarios:

El Ser Bohemio dijo...

La verdad muy interesante la entrada. Me has hecho pensar y eso es bueno. Me voy aprendiendo algo nuevos, dicen que todos los días lo hacemos. Hoy lo logré gracias a ti. besos

http://el-ser-bohemio.blogspot.com/
http://mi-adn.blogspot.com/

Nadie (das) dijo...

Gracias bohemio por tus comentarios! :D
Por supuesto que siempre aprendemos nuevas cosas. Por las tardes suelo ir a repartir libros en las plazas y a veces tengo oportunidad de conversar con gente diversa y aprendo un montón cada vez. También de leer otros blogs.
Es que a veces estoy tan enfrascado en un tema, y al leer por ejemplo sobre el amor en otros blogs hace que no me olvide de lo esencial...

Luis dijo...

No olvidemos que Occidente tiende al análisis (separar, separar y separar) y Oriente tiende a la síntesis.
He ahí la clave de las diferencias en el modo de encarar el conocimiento.
Saludos.

Nadie (das) dijo...

¡Hola Luis! ¡Gracias por tus comentarios!
Hasta ahora sólo estoy explicando la naturaleza del mundo y la energía "materiales". Uno puede verlo todo muy simplemente, como mera ilusión.
"Perdido en Maya", un blog que listo en mis vínculos, tiene el libro del Tao traducido y allí dejé varios comentarios. En el primer verso, se diferencia el Tao "innombrable" y el Tao "con nombre". Este último yo suelo llamarlo "Maya" es decir "ilusión", y es "la madre" según el texto. Hasta ahí hay coincidencia con el Gita, pero falta ver qué pasa con el padre...
Nosotros somos indudablemente los "hijos", por eso veo todo este "paso a través de la ilusión" como un proceso natural de crecimiento o maduración personal.
La filosofía que sigo se llama acintya-bheda-abheda tattva o "inconcebible unidad en la diferencia", y como su nombre indica, conjuga lo mejor de la unificación con la necesaria diversidad, ya que "la diversidad es la madre de todo disfrute". Ya contaré más acerca de ella.