miércoles, 27 de octubre de 2010

OK ya entendí lo de la ilusión. ¿Y ahora qué?

Si has leído mis entradas "El universo holgráfico. La Ilusión. Nosotros" y "La verdadera perfección y sentido de la "ilusión"", entonces habrás comprendido lo siguiente:

1) La "realidad" que perciben nuestros sentidos es una proyección holográfica del campo de conciencia en el espacio-tiempo (véanse los últimos descubrimientos y teorías de la física cuántica, por ejemplo en los videos que vinculo en mi canal de youtube, a la derecha).
2) La realidad (sin comillas) es que no somos los reyes del universo, más bien se trata de que nos hemos enredado a nosotros mismos con nuestras propias creaciones, y estamos o estuvimos a punto de autodestruirnos o, mejor dicho, tener que empezar todo de nuevo.

Si esto es así, ¿qué solución tenemos?... Bien, antes de hablar de soluciones, aclaremos aún más cuál es el problema. La autodestrucción no es el mayor problema, al fin y al cabo, simplemente sería tener que empezar todo de nuevo. El problema es que existen caminos sin retorno, espirales hacia pozos profundos de donde ni dios podría sacarnos sin forzar nuestra libertad de elección (si es que dios existe).
Por ejemplo, existen ciertas líneas filosóficas que hablan de que todo es relativo. Estos pensamientos ahondan en esta visión a punto tal, que no dejan opción, ya que ponen en duda total la posibilidad de comprender nada de nada, debido a que "todo son puntos de vista", "todo pensamiento está contaminado de parcialidad y categorías que modifican los hechos en sí" y "todo pensamiento es condicionado" y argumentos similares. Al mismo tiempo, cierran toda posibilidad de una intervención exterior que nos ayude a liberarnos del ensimismamiento. Como dije, un peligroso pozo auto-referencial (o sea: egocentrismo extremo).
Otros pensamientos ahondan más aún el ensimismamiento, por el lado emotivo, resultando en profundas depresiones.
Finalmente, están los que propulsan la idea de la nada y el nirvana. Estos pensadores son de larga data y se los ha categorizado ya como "nihilistas". El objetivo según ellos es lograr "pensar en nada", "hacer nada" y en definitiva, liberarse de la existencia holográfica y volverse "uno con el ser", tal como "una gota se funde en el océano".

Todas estas líneas nos llevan a situaciones de complicada solución, si bien la última, el nihilismo, se soluciona rápidamente cuando, después de aburrirse por un tiempo en "la nada", la persona retorna al mundo exterior y se dedica a actividades filantrópicas. Lo cual es algo positivo...

Así pues, ¿qué hacer entonces? Si todo es una ilusión, ¿qué sentido tiene la existencia?

Ésa es la pregunta del millón: ¿Qué sentido tiene la existencia? Intentaremos responder de manera sucinta, así la entrada no se alarga, y ampliaremos en otras entradas.

Esta existencia que ahora tú, lector, y yo, tenemos, se denomina "existencia material". El mundo en el cual nos encontramos se denomina igualmente "mundo material", y la energía que lo conforma se llama "energía material". El término "material" se refiere a ciertas características de esta energía y mundo, tales como que cambia constantemente produciendo la decadencia de todo lo que hay (podredumbre, decadencia, vejez), que es insípida en sí misma (ya que es muerta, sin vida) y que es fuente de ignorancia, obscuridad. Esto es sólo un sumario, en realidad es más complejo...
Tal como existe este "mundo material", existe otro mundo o realidad existencial llamado "mundo espiritual", conformado por "energía espiritual". El término "espiritual" se refiere a características que, obviamente, son opuestas a las del mundo "material". Por ejemplo: es eternamente constante en su juventud (no hay nacimiento ni muerte, ni decadencia ni vejez), es sabroso o lleno de ananda (suele traducirse como "bienaventuranza" o directamente "felicidad") y allí todos tienen conocimiento pleno.
El mundo espiritual es similar a este mundo material en su conformación. Mejor dicho, es al revés: este mundo es similar a aquél, si bien está "distorsionado". Se dice entonces que es (somos) como una multitud de espejos que reflejan al mundo espiritual, pero son espejos con variaciones en sus superficies que distorsionan (distorsionamos) los sujetos y objetos espirituales. El mundo espiritual es más variado y emocionante que el mundo material. Seguiremos explicando esto en otras entradas...

El sentido de la existencia en este "mundo material" es que experimentemos. Efectivamente, para funcionar perfectamente, el mundo espiritual necesita que sus habitantes sigan ciertas reglas. Cuando alguien no quiere seguirlas, dicha persona "cae" o entra en este mundo material. Aquí está permitido hacer cualquier cosa, y nadie te va a sacar de aquí si tú no quieres. Pero, tanto aquí como en el mundo espiritual, existe la única ley universal: la ley de acción-reacción o ley del karma, la cual ya hemos explicado en entradas anteriores. Lo cual significa que todo lo que te sucede te lo has buscado tú mismo. Al comienzo, la entidad viviente se niega a aceptar esto, prefiere echar culpas a otros por su situación. Dicha actitud no le sirve de nada, porque al fin y al cabo sigue sufriendo igual (la naturaleza es imparcial). El momento en el cual la entidad viviente acepta esta ley, significa un cambio total en su vida, más que nada porque aceptar esta ley significa aceptar recibir este conocimiento de otra persona.

En otras palabras: el verdadero sentido de la existencia no puede ser hallado por una persona en soledad. Es necesario recibir ese tipo de conocimiento de otra persona, la cual ya haya pasado por todas las etapas de dicho descubrimiento. Todas las corrientes filosóficas que pueden ayudarte a salir de la ilusión, incluso las películas que hablan sobre este tema, te plantean lo mismo: necesitas que otra persona te muestre el camino.

Este mundo material está conformado de tal manera, que tiende a enseñarte lo contrario. Toda tu vida haz sido bombardeado con la idea de que no necesitas a nadie para lograrlo, y es por esa razón que ahora te rebelas contra mis palabras. Dicho de otro modo, tú no aceptas ayuda externa, porque alguien o muchos te dijeron que no debías hacerlo. Tú estás obedeciendo a esas personas y por eso no quieres aceptar que necesitas a otra persona, una que no te engañe, para poder salir del laberinto de la ilusión o engaño.

Si no me crees, sigue dando tumbos por allí otro rato u otras vidas más. Yo tengo todo el tiempo del mundo, yo no soy alguien en particular, yo soy solamente la voz del maestro. "La voz del maestro" te seguirá a donde quiera que vayas, ahora o dentro de cinco mil años. Estuvo contigo hace miles de años y seguirá contigo siempre, sea yo u otra persona quien la encarne. Porque te queremos, porque queremos verte libre de la ilusión, consciente de tu eternidad, felicidad inmanente y plenitud de conocimiento...

Seguiremos en la siguiente entrada.

1 comentario:

El Ser Bohemio dijo...

Gracias por pasar por mi blog y dejar tu huella, la verdad me encantó el tuyo y ya lo vinculo al mio para que podamos compartir y comentar cada una de las entradas. Saludos y estamos en contacto

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